Ir al contenido principal

Del horno a la boca. Leña y pan gallego #endlesslove

 




Las historias de ese sabor inconfunidible se remontan al siglo XVI, con hornos a leña tradicionales que, en muchos casos siguen activos. Publica Belén Araujo Rodríguez que “El horno de leña fue durante siglos una pieza central en la vida rural gallega: no solo servía para cocer el pan —hogazas, tortas y empanadas— sino que constituía un espacio comunitario donde se entrelazaban economía doméstica, intercambio social y saberes tradicionales”.

 

Así como ocurría en los molinos de piedra, donde se hacía vida mientras la muela hacía del trigo harina, también el uso del horno era cita, un hecho cultural, ocasión de verse y reconocerse. En los hornos comunales o comunitarios de cada parroquia, cada familia se turnaba para llevar sus preparaciones; entre todos se aportaba para la mantención del horno, una tarea compartida. De hecho, Galicia cuenta con el segundo horno panadero más antiguo de España:  El de la Panadería Rabizas, con un horno de piedra de cantería y combustión de leña construido en el siglo XVI y que aún sigue operativo, a cargo de Manolo Santos. Este establecimiento es uno de los más destacados y antiguos de la comunidad y de Betanzos (A Coruña), según refiere el portal El Español.


Sus características son aún más impresionantes. Se trata de un horno moruno o de lanzadera por el tipo de pala de madera utilizada, además de que el horno es de piedra de cantería y de combustión de leña. Sus enormes palas, herramientas para trabajar en el horno, miden 4,75 metros, corresponden exactamente al diámetro y profundidad del mismo. El fuego es alimentado con leña de carballo, que proviene de un aserradero lucense. Reconocida como una de las ocho panaderías históricas de España en el Fórum Gastronómico de A Coruña), en la Panadería Rabizas todo se hace a mano, con la dedicación de un oficio, que, en palabras del propio Manolo: "Sabes cuando empiezas la jornada, pero no cuando acabas".

 

Un recorrido por los históricos hornos de la cultura panadera de Galicia.

 



Pan de Rea: En el pequeño pueblo de San Cristovo de Cea se elabora el único pan de Europa con Indicación Geográfica Protegida (IGP). Esta distinción, obtenida en 2005, certifica la autenticidad de un pan hecho con una receta que se remonta al siglo XIII.

Pan de Porriño: Con 400 años de historia, el pan de Porriño de Pontevedra es conocido por sus panes de gran tamaño y miga densa. Su tradición se remonta al siglo XVI. Por la abundancia de molinos en aquel entonces, en la región pontevedresa, permitió un florecimiento que, explica el dicho 'donde hay molinos, hay pan'.

Pan do Carral: Situado en la provincia de La Coruña, en el Carral se elabora un pan que ha ganado fama incluso fuera de Galicia, dice el portal aldebate. Con textura alveolada, corteza dorada y sabor profundo, es un pan artesanal nacido de una honesta masa madre, fermentaciones largas y hornos de leña.


Pan de Neda: La tradición panadera de Neda está enlazada con la tradición marinera, pues desde el siglo XVI, por orden de Felipe II, se fundó aquí la Real Fábrica de Bizcochos y Hornos de Provisión para abastecer a la Marina. El bizcocho o pan de barco, cocido dos veces para eliminar la humedad, era fundamental para los largos viajes por mar. Hoy, los hornos de Neda siguen produciendo panes con métodos tradicionales

Molete de Carballo: Pan ancestral, de miga alveolada y muy digestivo, elaborado con harina do país y con agua del río Anllóns, que hemos tratado ya en entradas anteriores, puedes verlo aquí: o-secreto-mellor-gardado-de-bergantinos

 

Vale la pena concluir con lo dicho por Belén Araujo: Recuperar y difundir estas prácticas no es solo rescatar sabores: supone reconocer el valor del patrimonio inmaterial —técnicas, rituales y formas de cooperación— que sostuvieron la vida rural”.

 

Visto con los ojos de quién viene de afuera, poner en valor y defender hornos históricos y la panadería tradicional gallega, es un acto que, más allá de lo puramente turístico, reverencia la cultura de los sabores, la vida y la identidad gallega.

 

Do forno á boca: a leña e o pan de Galicia #Amorsenfinal


As historias dese sabor inesquecible remóntanse ao século XVI, cos fornos de leña tradicionais que, en moitos casos, aínda se usan. Belén Araujo Rodríguez escribe que «Durante séculos, o forno de leña foi un elemento central na vida rural gallega: non só servía para cocer pan —pans, tortas e pasteis—, senón que tamén constituía un espazo comunitario onde se entrelazaban a economía doméstica, o intercambio social e o coñecemento tradicional».

 

Do mesmo xeito que nos muíños de pedra, onde a vida se desenvolvía mentres a mola moía o trigo para convertelo en fariña, o uso do forno era tamén un lugar de encontro, un acontecemento cultural, unha oportunidade para verse e recoñecerse. Nos fornos comunais de cada parroquia, cada familia ía por quendas traendo os seus produtos de panadería; todos contribuían ao mantemento do forno, unha responsabilidade compartida. De feito, Galicia conta coa segunda panadería máis antiga de España: a Panadería Rabizas, co seu forno de pedra do século XVI alimentado por leña, que aínda segue en funcionamento, dirixido por Manolo Santos. Este establecemento é un dos máis antigos e destacados da comarca e de Betanzos (A Coruña), segundo a páxina web elespañol.

 

As súas características son aínda máis impresionantes. É un forno mouro ou de lanzadera, chamado así polo tipo de madeira que se emprega, e o propio forno está feito de pedra labrada e funciona con leña. As súas enormes pás, as ferramentas que se empregan para traballar no forno, miden 4,75 metros, coincidindo exactamente co diámetro e a profundidade do forno. O lume aliméntase con leña de carballo dun serradoiro de Lugo. Recoñecida como unha das oito panaderías históricas de España no Fórum Gastronómico da Coruña, todo na Panadería Rabizas faise a man, coa dedicación dun verdadeiro artesán, onde, nas propias palabras de Manolo, "Sabes cando comezas o día, pero non cando o rematas".

 

Un percorrido polos fornos históricos da cultura panificadora de Galicia.

Pan Rea: Na pequena vila de San Cristovo de Cea prodúcese o único pan de Europa con Indicación Xeográfica Protexida (IXP). Esta distinción, obtida no ano 2005, certifica a autenticidade dun pan elaborado cunha receita que se remonta ao século XIII.

 


Pan Porriño: Con 400 anos de historia, o pan Porriño de Pontevedra é coñecido polos seus pans grandes e a súa miga densa. A súa tradición e receita remóntase ao ano 1604. A abundancia de muíños na comarca de Pontevedra naquela época permitiu un florecemento da panificación, o que explica o dito "onde hai muíños, hai pan". (Imaxe da Festa do Pan Porriño Fonte: Voz de Galicia)

Pan do Carral: Situado na provincia da Coruña, Carral produce un pan que gañou sona incluso máis alá de Galicia, segundo o sitio web aldebate. Cunha textura aireada, codia dourada e sabor rico, é un pan artesanal feito con masa nai honesta, longos tempos de fermentación e fornos de leña. Pan de Neda: A tradición panadeira de Neda está ligada á súa herdanza marítima. Desde o século XVI, por orde de Filipe II, fundouse aquí a Real Fábrica de Galletas e Fornos de Abastecemento para abastecer á Armada. A galleta do barco, ou pan de barco, cocido dúas veces para eliminar a humidade, era esencial para as longas viaxes marítimas. Hoxe, os fornos de Neda seguen producindo pan con métodos tradicionais.

Molete de Carballo: Pan ancestral, de miga aberta e moi dixerible, feito con fariña local e auga do río Anllóns, do que xa falamos en entradas anteriores, podes velo aquí: o-secreto-mellor-gardado-de-bergantinos


Cómpre concluír coas palabras de Belén Araujo: «Recuperar e difundir estas prácticas non se trata só de rescatar sabores: significa recoñecer o valor do patrimonio inmaterial —técnicas, rituais e formas de cooperación— que sostivo a vida rural».

 

Visto cos ollos do que vén de fóra, valorizar e defender os fornos históricos e a panificación tradicional gallega é un acto que, máis alá da súa vertente puramente turística, reverencia a cultura dos sabores, a vida e a identidade gallega.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Condimentos, Especias y Finas Hierbas

Un paseo por la Ruta de las Especias Siempre que se evocan en la memoria a las especias en el hemisferio occidental , la imaginación nos obsequia con largos viajes a países exóticos, seductores aromas y sabores intensos, misticismo y magia. Tal es el poder que ejercen las Especias y las Hierbas Aromáticas, sobre quien las ingiere. Son capaces de dar vida o matar, de obrar el milagro de la transfiguración de un plato soso, en un fenómeno culinario que conmueve, revitaliza, anima, acerca almas y sana... El tráfico de especias fue monopolio de los árabes durante al menos 5000 años, quienes las trataban con celo de mercaderías preciosas -como tantos otros géneros que se encargaron de introducir y distribuir- extendiendo su uso al mediterráneo oriental y a toda Europa. Remontándose hasta tiempos pasados, ya en Egipto en el año 3500 antes de C., se usaba la canela para conservar sus alimentos, junto a una extensa herbolaria de la que echaban mano para uso medicinal y cosmético, además de em...

Dulce Memorabilia

Dulce Memorabilia Un sabroso legado llegó desde los años 40’s y 50’s a nuestro país de manos de los maestros pasteleros y turroneros recien llegados de la agitada Europa a estas latitudes , enriqueció de conocimientos, buen gusto y sabor la pastelería de la Caracas de los techos rojos, fueron ellos quienes formaron generaciones de profesionales de la pastelería en sus nuevos y modernos locales, cuando aún no había academias ni escuelas de cocina en Venezuela. Sus productos ganaron su espacio entre muchos de los manjares que hoy visten la mesa de Navidad caraqueña, tomaron su lugar en nuestra memoria gustativa y nos ofrecieron, sin querer o queriendo, lo que para muchos de nosotros son hoy felices imágenes de infancia y juventud, de un primer amor, que, ahumando la vitrina con los suspiros de una respiración entrecortada, se ensoñaba con la boca hecha agua con comer, con goloso gozo, polvorones y figuritas de mazapán. Las huellas de ese sabor -empolvadas con azúcar flor- se encuentran ...

Bombón

Bombón (Un cuento hecho corto) “ Parece que ciertos instantes en la vida, breves destellos significantes entre largos silencios anodinos, son los que la cambian, dirigen nuestros actos, guían nuestros sueños de manera insospechada, llevándonos hasta a aceptar -incluso con ternura y devoción- la más grande desolación, manteniendo ante el destino una enigmática sonrisa, como la de Mona Lisa ” El amor es un gran chocolate. Un bombón relleno de un sabor embriagador que nos invade, indescriptible… Sí, uno puede presentir el dulce momento salivando, prediciendo con gran apetito el sabor que vendrá a la boca, un estallido de múltiples sabores con color, textura y calor… pero lo que nunca podemos anticipar, es la farsa, el dulzor amargo de un licor que se entremezcla animosamente con el suculento chocolate y que nos araña la garganta robándonos el aliento por nuestra insensata osadía... El amor nos hace tolerar con gusto –e ignorar inclusive en ocasiones-, al dolor. La sorpresa puede acabar s...