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Cocinando Ciencia Ficción

Estamos acostumbrados a ver en la gran pantalla, o en programas de tv a nuestros actores favoritos probando comida distinta, algo más que extraña, que se ve distinta y ¡hasta que se mueve!, causando reacciones encontradas en quienes las vemos. Si bien es cierto que las productoras de películas y series Sci-fi, se valen de trucos, maquillaje de alimentos, luces y colores fosforescentes, pintura en aerosol, hielo seco, envolturas en papel film, en fin, el objetivo es hacer parecer lo otdinario, extraordinario, 5, 10, o 20 veces si es necesario, hasta que la toma salga perfecta; también lo es que el Quid del asunto mora en la necesidad de que en la mayor parte de las escenas de estas series los actores DEBAN comerse ESA comida, y poner cara de gusto a veces, o poner cara de sota, como si fuera algo normal, o hasta de estar ante algo delicioso, cuando la vida misma o la de tu planeta dependa de la cara que pongas (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia). Detrás de estos extraterrestres condumios están equipos preparados no sólo para maquillar y presentar los alimentos, sino también de hacer de estos algo "comible", digerible y que respete las preferencias, alergias y caprichos de los actores que se los van a comer... Menuda tarea.
Un caso a destacar es el de Ethan Phillips, el actor que hacía del chef titular de la nave en serie Star Trek: Voyager. que además de interpretar el rol, fue más allá, llevando a la mesa y a las editoriales, en su libro  Star Trek Cookbook donde vuelca su experiencia en la elaboración de las recetas que se elaboraban en la serie y algo de trabajo investigativo acerca de los "props" usados en la comida de cine de éste género y especialmente en la franquicia Star Trek. Acá algunas de sus recetas traducidas al español en Cocina Sideral.


 Steve Zimmerman arroja una luz sobre este tema en su interesante libro Alimentación en el cine, que abarca las apariciones de la comida en el cine desde los años 20 hasta nuestros días, en el mismo señala: “La mayoría de los cineastas se han asentado en tres formas básicas para el tratamiento de los alimentos: como un accesorio o apoyo, la comida es por lo general oculta de la vista o ignorada por los actores, o como un mecanismo de transición para comprimir el tiempo y ayudar a avanzar la trama, o bien, como un símbolo, metáfora o de otra manera significativa, para hacer un punto dramático o para revelar un aspecto del carácter de un actor, el estado de ánimo o proceso de pensamiento.” El cine ha cambiado en mucho nuestra manera de aproximarnos al acto de la alimentación, haciendo de este ritual repetitivo algo evocador, como si esperásemos que la fantasía nos transportara a esos momentos mágicos en que la el Vagabundo le acerca la albondiga a la Dama, o cuando Babette hace un flashback recreando el desempeño de la cocinera que fué usando como excusa el agradecimiento a sus benefactoras para hacer su performance de la mesa del viejo París de sus recuerdos. O la famosa y efectiva sopa de colita de res, que saca de la depresión al que la come en el film Como Agua para Chocolate... Pero estos ejemplos y otros más suculentos en otra edición.




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